CLARIDAD SOBRE EL REGISTRO DE JORNADA

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En el siglo digital no se puede, ni se debe, considerar el registro de jornada como el acto de meter una ficha en una máquina a las 8 de la mañana.

En este momento en el que se acumulan las noticias y las opiniones de toda índole sobre el registro de jornada conviene intentar clarificar las cosas e introducir un poco de mesura en la noticia que se ha convertido en controversia.

Lo primero que hay que hacer es delimitar la normativa que rige o va a regir este importante aspecto dentro de la relación contractual que vincula a empresas (y no solo empresas) y trabajadores, es mejor hablar de responsables de gestión y trabajadores pues el registro de jornada no solo afecta al mundo empresarial.

Hay en día se debe considerar el Registro de Jornada en relación con varios elementos normativos: En primer lugar el Texto Refundido del  Estatutos del Trabajador en su artº 35.5 que establece la obligatoriedad del registro de jornada y las innumerables sentencias dictadas por muy diversos tribunales desde hace más de una década con versiones contradictorias que culminan en la Sentencia Nº 246/2017 del Tribunal Supremo que limita la obligatoriedad del registro de jornada a las horas extraordinarias.

En segundo lugar, la normativa europea, la Carta y Directiva 2003/88 impone a las empresas la obligación de implantar un sistema de cómputo de jornada laboral efectiva de los trabajadores a tiempo completo que no se hayan comprometido a realizar horas extraordinarias. Sin embargo, el criterio del Tribunal Supremo Español está siendo revisado por el Tribunal de Justicia Europeo a instancias del CCOO, UGT y otras Organizaciones Sindicales y de la propia Audiencia Nacional.  El Abogado General de la UE propuso a este Tribunal Europeo, el 31-1-2019, propuesta según múltiples indicios va a sustanciar la resolución de este Tribunal posiblemente antes del verano, que los Estados miembros tienen libertad para establecer la forma del registro del tiempo efectivo de trabajo que consideren siempre que sea más adecuada para conseguir que el derecho de la Unión tenga efecto útil. Por ello considera que los órganos jurisdiccionales nacionales tienen la obligación de modificar la jurisprudencia cuando su interpretación sea incompatible con los objetivos de la Directiva Europea., debiendo dejar de aplicar la normativa nacional y garantizar el cum0plimiento por parte de la empresa de la obligación de implantar un sistema adecuado de tiempo efectivo de trabajo.

En tercer lugar, ante la disparidad de criterios que han seguido los órganos jurisdiccionales nacionales desde hace tiempo, el Congreso aprobó una Proposición de Ley que la Comisión de Empleo y Seguridad Social del Congreso de los Diputados viene trabajando desde hace más de 2 años en el sentido de aclarar el maremágnum existente y adecuar nuestra legislación a los criterios europeos. Desgraciadamente la interrupción de la legislatura ha impedido la culminación de dichos trabajos cuando ya estaban en un estado muy avanzado contando con un amplio consenso de base entre los distintos grupos parlamentarios.

Finalmente, el actual gobierno esta estudiando regular de forma urgente esta temática mediante la aprobación de un Real decreto Ley en los próximos Consejos de Ministros.

En otro orden de cosas y desde el punto de vista de la gestión de los recursos humanos hay que combatir varios prejuicios que no se ajustan a la verdad.

El registro de Jornada en el mundo digitalizado del siglo XXI no significa la existencia de unos horarios rígidos e insalvables. La actual tecnología permite un control ágil, eficaz y sin cargas burocráticas, existiendo en el mercado español múltiples soportes que lo facilitan pudiendo adecuarse a infinitas circunstancias de implantación.

El registro de jornada facilita combatir un mal de nuestra estructura de trabajo como es el “presencialismo”, pasar mucho tiempo en el lugar de trabajo sin que el trabajo efectivo se corresponda. El Registro de Jornada con los soportes digitales permite centrar la gestión del trabajo en la productividad y no en la presencia del trabajador.

El registro de jornada no es contrario a la forma de trabajo de las empresas digitales dado que un adecuado sistema permite y facilita el seguimiento del tiempo utilizado por los empleados, sin que el coste-oportunidad lo haga inviable.

El registro de jornada no es contrario al trabajo a domicilio. Una vez más, el mundo digital permite controlar la veracidad del mismo, rompiendo la desconfianza de muchos empresarios en su implantación.

El registro de jornada no dificulta la capacidad de organización del empresario porque impide la adecuación del tiempo de trabajo a las necesidades de la empresa o negocio a cada momento. Ello no es cierto por cuanto el registro es un soporte objetivo que aporta seguridad jurídica a las partes en el legal ejercicio de sus derechos y obligaciones dentro de la relación laboral, en la que como es obvio lo que no es legal no es posible.

En sentido contrario, y como el propio Abogado de la Unión Europea recoge en su propuesta al Tribunal de Justicia de la UE el registro de jornada, adecuadamente aplicado, representa un instrumento esencial que aporta importantes beneficios en gestión del medio de trabajo abundando en lo resuelto por la Audiencia Nacional en su sentencia casada por el Tribunal Supremo.

En efecto, las propias Directivas Europeas consagran entre los derechos de los trabajadores la limitación de la duración máxima del trabajo y a los periodos de descanso diarios y semanales, entre otros motivos para garantizar la protección de la salud y la seguridad del trabajador. Pero no solo propicia la mejora de la salud laboral sino también de la conciliación familiar y en consecuencia la mejora de la productividad. Por ello el Registro no solo es un instrumento de índole legal, sino que es un auténtico instrumento de gestión de los recursos humanos centrando dicha gestión no en el aspecto formal, si se ha cumplido la presencia del trabajador en su puesto de trabajo, sino si dicha presencia que, en 2019 es múltiple y flexible, es adecuada para cumplir el objetivo esencial de la productividad. Cane destacar la introducción de medidas de gestión laboral flexibles como la introducida por Iberdrola

Finalmente, en este sentido es necesario recordar que el abuso de la jornada laboral representa además un practica restrictiva de la igualdad de las condiciones de justa competencia entre todos los empresarios.

En resumen, cabe decir que el registro de jornada, para todos los tipos de contrato de trabajo, viene si o si, más tarde o más temprano, con independencia de los avatares electorales,  y que el esfuerzo debe centrarse en plantear una reglamentación que genere un instrumento de gestión seguro, adecuado  al siglo XXI, con garantías para todas las partes y que evite la intromisión en el sector de los “manteros” del software que creen incertidumbre o situaciones indeseables en el mundo laboral.

José Ramón Urtubi

Secretario General

Consejo Español para el Registro de Jornada

27-2-2019